Una tristeza infinita invade mi
alma, un hielo incesante que cubre de escarcha mi corazón al pensar en ti, eres
lo más seguro en mi vida, por lo que sigo, pero no lo único, eres mi sueño,
pero no mi meta, tu eres aquel rastro frívolo, blanco y
con expresión de dolor, con un cuerpo delgado
pero cubierto por una capa negra, negra pero de sufrimiento y odio, todo
te refleja y puedes estar en cualquier lugar del mundo incluso sentada detrás
de mí, calculando cómo y cuándo va a ser mi muerte, pero no te tengo miedo, ya
sé cómo actúas te he analizado y he visto lo que haces, pero no vienes sola, la
soledad, el dolor y el odio son tus amigas, aquellos que comparten contigo el
mayor de los placeres.
Aquí estoy esperando que algún
día te dignes a venir por mí para acabar con este dolor, odio y soledad, pero
no puedes tienes que dejar jugara a tus amigos que se diviertan con un poco de huesos forrados en piel y que a pesar
de todo se mantienen en pie. Por eso ahora muerte, amiga mía ayúdame y hazme el
último favor que tú puedes hacer por mí, llevarme al mundo del Hades…
A conocer a cancerbero, el guardián
de este mundo y a broncearme en sus dulces playas de llamas. Ahora amiga, si
recibes esta carta no te olvides de mí, no finjas nunca no haberla recibidos,
porque inclusive aquí tú me ves y me sientes, déjame caer en tus brazos.
Quiero conocer al demonio y ver
si es como dicen si es un hombre rojo con cachos o solo un hombre con gabán negro,
ojos con mirada profunda y odio y venganza al extremo
¡Adiós muerte!
Los deseos de esa oscura niña que albergas en tu interior, que en cambio se ve tan hermosa cuando sonríe y se aferra con fuerza a la vida.
ResponderEliminar